Diario de a bordo
10 de Agosto de 2008
A por la Meta
El asfalto de ayer nos ha embriagado eincluso mi pesimismo ha dejado paso a la fe en llegar. Estamos a un paso de la meta, realmente quedan 350 km pero convencidos de que es asfalto y se haran en unas pocas horas.
Dedicamos la maniana a visitar el monasterio de Erdene Zuu, el primero que se levanto en Mongolia por los Budistas. Ahora es un lugar de peregrinacion pues aun tiene actividad religiosa, incluso despues de las oleadas de destruccion que por lo visto ha sufrido de parte de los chinos y rusos.
Como todos los templos budistas me hechiza su magia y es un placer pasear por todos sus templos.
Al mediodia salimos hacia Ulan Bator siguiendo la carretera asfaltada. todos estamos ya convencidos de que lo vamos a conseguir , hasta que a los 10 km desaparece el asfalto y no solo vuelve la tierra, sino que tenemos que cruzar un charquito, y luego otro mayor. Para un gran todoterreno es sencillo pero para nuestro viator cargado hasta los topes y pidiendo la jubilacion, es algo mas serio.
Aun asi nadie duda de que llegaremos hoy, y pronto. Aunque un rato despues mi instinto me empieza a insinuar que algo falla. La brujula me lo corrobora y como, a estas alturas, pocos se fian de mi instinto y tampoco de la tecnologia de mi brujula, pregunto a un mongon con el que nos cruzamos. Nos hemos equivocado.
Media vuelta y otra vez a los rios. La segunda vez los cruzamos con mas determinacion, pero el peligro esta ahi.
Ahora si, se nos habia pasado el desvio a Ulan Bator. Tambien es asfalto, fenomenal. Los siguientes 150 km son una carretera propia de un predecible pais europeo. Bien, a las siete estaremos en Ulan Bator.
Ilusos, cuando quedan 150 km para la ciuda desaparece el asfalto y vuelve la inconfundible pista mongola. Pero esta vez tiene un nuevo aliciente: hay mucho trafico (y por cada vehiculo una enorme y opaca nube de polvo), un infierno. Hay momentos en que se ven hasta 6 vehiculos circulando en paralelo por las llanuras, como una gran autopista pero mas caotica.
La dificultad aumenta al anochecer y cuando aun nos quedan 30 km (una hora aproximadamente) destrozamos una rueda. Cambiarla en plena noche con otros vehiculos pasando cerca y el polvo que no nos deja ni ver las tuercas nos hace apretar los dientes. El Mongol Rally lo es hasta el final.
A pesar de las dificultades, cambiamos la rueda mas rapidos que los de formula 1 (la practica de los ultimos dias) y un rato despues vuelve el asfalto. En seguida la vision de una ciuda:luces y cobertura de movil. hemos llegado, lo hemos conseguido, no puede decirse que haya sido una gesta como las de los grandes exploradores del S. XIX, pero no cabe duda de que no era trivial, ni tampoco sencillo.
Un abigarrado trio como el nuestro y un heroico pero diminuto coche en edad de jubilarse no eran precisamente objetivo de apuestas ganadoras, pero aqui estamos. 12500 km, 8 paises, 2 continentes y Cruzar Mongolia en un Peugeot 205 de 1100cc y 19 anios. Reconozco que algo de orgullo si aflora en mi sonrisa. Menos mal que el espaniol es rico en sus expresiones y me permite transcribir algo de ese sentimiento: Joder, es la Ostia que estemos aqui, asi de claro.
Aun tardamos media hora mas en llegar al centro de la ciudad, concretamente al "State Department Store". Una especie de gran centro comercial donde se ha puesto la linea de meta. Alli nos encontramos a otros equipos que habian llegado los ultimos dias. Es el lugar de encuentro para las canias por la noche. Una pasada. Todo es camaraderia, contar anecdotas sin parar. Fascinante.
