Diario de a bordo
07 de Agosto de 2008
Hacia el este
Amanece un dia soleado. Que alegria. La calle esta toda inundada pero el sol anima.
Pasamos por un taller y charlo amistosamente y largo rato con el mecanico (no hay que olvidar que aunque yo no se mongol, la unica lengua que el sabe, tengo mucho animo para comunicarme). Le ensenio el coche, reparo algunos problemas y le hace gracia como lo hago (no conoce la magia del pegamento europeo) y revisamos la direccion y ejes. Incluso se da una vuelta con el coche y me dice (eso creo, como todo) que el coche, si lo cuidamos, llegara a ulan bator.
Seguimos de camino, que sigue siendo un infierno entre montanias y nos topamos con la policia de carretera. Los primeros que vemos. Y creo que nosotros tambien somos los primeros guiris que ellos ven porque nos paran en seguira (imposible comunicarnos excepto passport) y se tiran media hora mirando el coche, a nosotros, a nuestros pasaportes. Como sonrien no nos asustan mucho pero la pinta que tienen de polis corruptos es para acojonar. Al final nos dejan ir. Se ve que aun no ha llegado la corrupcion de sus vecinos rusos.
Esta noche acampamos en un precioso lago (mira que advierto que hara frio) y por la noche volvemos a sentir la hospitalidad mongola, pero al reves. A las doce de la noche se acerca un coche (mira que es grande el lago, 20 km, y mira que habia campo para aparcar). Se bajan dos mongoles y se acercan. De nuevo una parrafada en mongol, pero esta vez entiendo algo: "hola" y "agua". Efectivamente, querian un poquito de agua. Se la damos y acampan (esta vez si tienen tienda propia) a 20 m de nosotros encantados de nuestra hospitalidad.
a dormir.
